Blog del Narco
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La caída del Zar de la Totoaba, la cocaína del mar, "El Chapo de la Vaquita Marina"

- 8:58:00
Aunque trabajan para diferentes organizaciones criminales, a todos se les ha llamado el “Cártel del Mar”. Se trata de la cadena ilegal que existe entre pescadores, policías, traficantes, sicarios.

La caída del Zar de la Totoaba, la cocaína del mar

Y hasta funcionarios que cada año trafican ilegalmente desde las costas de Baja California en México, buche de totoaba hacia el mercado asiático. El pez totoaba enfrenta desde hace décadas una dura caza furtiva porque su vejiga natatoria ( un órgano de flotación que disponen los peces óseos en forma de ‘bolsa’, con paredes flexibles.

Ubicado debajo de la columna vertebral) es enormemente codiciado en China, donde se le atribuyen capacidades afrodisíacas y medicinales.  “Se dice que da mayor potencia sexual, disminuye el colesterol, mejora la circulación, rejuvenece la piel y otorga longevidad a quien la consume”, destacó en 2014 en tribuna la senadora mexicana Diva Hadamira.

En el Golfo de California, la totoaba es una especie en veda desde 1974, por ello su captura es ilegal, lo que también hace más caro su buche, que en el mercado negro de China puede alcanzar un precio de USD entre 20.000 a 80.000 por kilo. Es su alto precio lo que le da el calificativo de “la cocaína del mar”.

En julio de este año una investigación realizada por activistas de Elephant Action League (EAL), que servirá como base para un documental que realiza el actor Leonardo Di Caprio, ya identificaba a distintos cabecillas del tráfico de totoaba, uno de ellos era Óscar Parra Aispuro, alias “El Parra”, que tenía negocios con el Cártel de Tijuana y con el de Sinaloa.

“El Parra” tenía bajo su control un imperio de 57 pescadores que todos los días trabajaban para él, por eso se le apodó el “Zar de la totoaba”,

Documentos de inteligencia a los que tuvo acceso el semanario mexicano Zeta en agosto de este año, detallaban que “El Parra” tenía también bajo su mando a 10 policías municipales en el Puerto de San Felipe, en el Alto Golfo de California, desde donde operaba.

Con su organización trabajaban también seis policías municipales, funcionarios, ex funcionarios y grupos armados.

Su deuda con las especies marinas

Las actividades del “Zar de la totoaba” no se limitan al comercio ilegal de la vejiga de la especie. También está relacionado con el tráfico de metanfetaminas. Llegar hasta él no fue fácil, sólo cayó después de un mega operativo en agosto en el que fueron arrestadas más de 70 personas.

El noticiero “Despierta”, de la cadena Televisa, había presentado hace meses un video en el que aparecía despreocupado junto a un grupo musical durante una fiesta con sus colabores más cercanos.

Era el más buscado en la zona del alto Golfo de California. Su arresto sucedió después de que grupos ecologistas nacionales e internacionales y el mismo Di Caprio ejercieran presión sobre México para salvar otra especie que era víctima colateral de la captura indiscriminada de totoaba: la vaquita marina, que empezó a reducir drásticamente su población hasta quedar en un estimado de más de 40 ejemplares.

Esta especie entró en un periodo crítico debido a que su población quedaba atorada en las redes dejadas por los pescadores de totoaba hasta morir.

Después de años de estar prófugo, el Zar fue detenido el 13 de septiembre pasado de manera accidental, cuando un grupo de policías se detuvo a ayudar a los ocupantes de dos autos parados en las carretera San Felipe-Mexicali.

Cuando los policías se acercaron notaron que los ocupantes de los dos vehículos estaban armados, por lo que fueron arrestados y puestos a disposición del ministerio público y fue entonces cuando se dieron cuenta que uno de ellos era el buscado zar, identificado como operador en la zona del Cártel de Sinaloa, motivo por el cual también se le llegó a apodar “El Chapo” (por Guzmán) de la vaquita marina.

Entre lo decomisado a los hombres estaba una pistola con chapa de oro que tenía grabado el nombre “Parra”.

Pero ahí empezó otra historia.

El intento fallido por escaparse de la justicia

Óscar Parra fue entregado a la Fiscalía Federal y enviado a Ciudad de México. No estaba acusado por crímenes relacionados con la extinción de especies marinas sino por tráfico ilegal de armas de uso exclusivo del Ejército y posesión de enervantes.

Días después, un juez ordenó que se liberara a Parra Aispuro porque, según los argumentos de la defensa, se había realizado un montaje pata presumir su detención, la cual no se habría realizado en la carretera sino en un rancho al que elementos de la policía estatal de Baja California habrían irrumpido violentamente sometiendo a tres personas, entre ellos, una mujer y un bebé.

Sin embargo, un día después de ser dejado en libertad, fue detenido por la policía estatal de Baja California, donde enfrentaba cargos por el asesinato de un militar en San Felipe, al que habría dado muerte en un arranque de furia.

“Hoy fue asegurado Óscar ‘N’, alias ‘El Parra’, quien se encuentra en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Mexicali, toda vez que cuenta con una orden de aprehensión por homicidio”, se informó a través de un comunicado el 23 de septiembre.

A poco más de un mes de su primera captura, el 17 de octubre científicos confirmaron el avistamiento de vaquitas marinas en estado reproductivo, lo que revivió la esperanza de que la especie se puede recuperar.
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