Blog del Narco

El "Gasolinazo", parte del plan de privatización de México: Alberto Buitre

- 9:46:00
Las protestas contra el “gasolinazo” que se han extendido por todo México desde hace una semana parecen ser el resultado de un proceso de hartazgo progresivo de la sociedad, fundamentalmente, agravado con la facilidad para la corrupción de una clase política que no siente vergüenza al perpetuar e incluso incrementar sus privilegios en pleno estancamiento de la economía.

Desde Tijuana hasta Chiapas, las marchas en contra del alza de los combustibles se han encontrado con un fuerte despliegue policial que buscó desalojar plantones y reactivar el suministro de gasolinas en los estados donde los manifestantes lograron boicotearlo. En estos días, se ha registrado la muerte de 6 personas, además de un centenar de detenidos y varios policías heridos, entre ellos, uno grave por atropellamiento. Todo esto, sumado a la difusión viral de algunos saqueos perpetrados durante los primeros dias de protesta, parece que han dejado en segundo plano la verdadera razón detrás de este contexto: la reforma energética y la privatización del petróleo mexicano.

El periodista Alberto Buitre, que ha venido escribiendo sobre el proceso de privatización de Pemex para este medio durante los últimos años, analiza en entrevista el llamado “gasolinazo” en el marco del proceso de “adelgazamiento” del estado mexicano impuesto por el “Pacto por México”.

Pregunta: ¿Cree que el aumento del precio del combustible era, como dice el gobierno, inevitable para la economía mexicana?

Alberto Buitre: El gasolinazo es una medida perfectamente planificada, incluso los efectos sociales, están dentro del "presupuesto político" del gobierno federal. No es una casualidad; esta medida está anclada a la privatización de los recursos energéticos desde antes de Peña Nieto. Desde que México entra de lleno en la OCDE y empieza a firmar pactos con el Fondo Monetario Internacional -a finales de los 80- una de las premisas a las cuales se adhirió el estado mexicano fue el adelgazamiento de lo que ellos llaman "proteccionismo". Es decir, que poco a poco empezaba a perder el control, sobre todo, de las industrias centrales: energéticos, minerales, educación y salud públicas. Industrias de las que depende el desarrollo del país y de las cuales depende buena parte del gasto social mexicano. 

Desde el ingreso de México en la OCDE se viene escenificando este proceso de debilitamiento de estado mexicano con la llegada del periodo "tecnocrático" inaugurado con Miguel Dela Madrid. En el gobierno de Salinas de Gortari, en el que se privatizan los ferrocarriles, la telefonía, y la banca -que pasaron fundamentalmente a manos extranjeras- acabaron en la crisis de 1994. Zedillo intentó salvar al país de la crisis, y en su esfuerzo por nivelar las cifras macroeconómicas del país, pausa este proceso privatizar que, sin embargo, regresa en el año 2000 con el inicio del periodo "oscurantista" del PAN.

El objetivo de Vicente Fox fue retomar la privatización de los recursos principales del país. Recuerden la campaña "quítale el freno al cambio", con la que Fox insistía en que era necesario abordar las reformas estructurales que el país necesita con un discurso muy parecido al de Peña Nieto. Y lo hizo Calderón en su momento con el intento de privatizar los hidrocarburos con la firma del "Pacto por México", antes de que Peña Nieto entrara al poder, cuyo objetivo principal era conseguir la privatización de los hidrocarburos del país a través de las reformas necesarias.

Peña Nieto le ha tocado ser una especie de vocero de lo que, desde mediados de los 80, la tecnocracia, la burguesía mexicana, cooptando a la esfera política, ha logrado dar pasos sustanciales para privatizar el petróleo. El alza de las gasolinas que estamos enfrentando es parte de un proceso largamente anunciado. Y que no va a parar. Con este aumento tan fuerte, de entre 3 y 5 pesos por litro, los mexicanos también han sufrido el aumento del costo de la canasta básica de golpe, y eso no se puede esconder. En resumen, el gasolinazo es un plan largamente estudiado y que con Enrique Peña Nieto se ha echado a andar.

P.: El gobierno afirma que el precio de los combustibles era artificial, dado que estaba subsidiado por el estado. ¿Hasta qué punto es coherente recortar este enorme gasto?

A.B.: Cuando comparamos las cifras, comprobamos que existen otros conceptos que el gobierno no está atendiendo. Como por ejemplo, el costo de la corrupción política y de fuga de capitales, que superan los 500 mil millones de pesos y que supera al subsidio a la gasolina. La Coparmex (Confederación Patronal Mexicana), explícitamente aliada a los intereses del gobierno, llega a reclamar al gobierno que tome esta medida en lugar de ocuparse de otros asuntos históricamente pendientes de donde se podrían obtener recursos no solo para mantener el subsidio a los combustibles e incluso, aumentar el gasto social.

La gran pregunta que todos nos hacemos en este momento es que si los combustibles estaban pagando el 60% del gasto social, quitándole el subsidio, aumentando el precio de las gasolinas y privatizando, además, toda la industria de exploración, refinación y producción de hidrocarburos, ¿de dónde va a salir ese gasto social? El problema es que, con el gasolinazo y la Reforma Energética, viene detrás el desmantelamiento final de la estructura social del estado. No solamente es la pérdida de la soberanía sobre los hidrocarburos, es también la del presupuesto para gastos tan esenciales como lo son la salud y la educación pública.

En uno de sus discursos, Peña Nieto llama a la comprensión de la sociedad de la sociedad y argumenta que esto es debido a los precios internacionales , cuando oculta alternativas evidentes con las que se podrían paliar necesidades de carácter social como lo son el gasolinazo y el costo de la canasta básica.

P.: En México existe una importante desigualdad, con millones de personas que viven en la pobreza. En este proceso de privatización del país, ¿no debería preocupar a las grandes empresas crear un mercado de consumidores incapaces de consumir?

A.B. Evidentemente en México, hace años que hemos pasado la línea de la sobre-producción. Es decir, lo que se produce en México ya no puede ser comprado por quienes lo producen. El estado mexicano, en esta linea "teocrática" aliada con los oligarcas, decide empobrecer más las condiciones de trabajo de la sociedad. ¿Cómo? Por ejemplo, una de las medidas cruciales de las que aprobó Peña Nieto fue la Reforma Laboral que, entre otras cosas, empieza a limitar los derechos laborales de la gente creando condiciones propicias para limitar la creación y el campo de acción de los sindicatos.

Cuando se habla de que se han creado empleos y de que es un país propicio para la inversión, lo que no están diciendo es que están viniendo empresas como Walmart, Atentos Servicios y otras cadenas de comida rápida, que están imponiendo sus condiciones laborales. Pero a la gente ya no le basta ni con uno ni con dos trabajos para vivir. Muchos ya tienen que buscarse un tercero o incluso un cuarto para poder pagar lo básico de la familia.

P: Otro de los argumentos más utilizados es que Pemex no es rentable

A.B.: Parece simplista al decirlo, pero sí se puede y no se ha querido. Y no ha querido porque ya tiene comprometida la venta de la industria petrolera mexicana. En el comienzo del sexenio de Peña Nieto anunció, se anunció la construcción de una nueva refinería. Hicieron la estrategia, desmantelaron ejidos para poder comprar los terrenos, levantaron una "malla ciclónica", y tras alargar y alargar su construcción, finalmente no se hizo. Se pagaron más de 9 mil millones de pesos de deuda por una refinería que no se hizo. Y no voy a decir que se fueran a la basura; hasta el momento nadie sabe qué paso con ese dinero.

Si una refineria sirve para poder obtener gasolinas baratas y de calidad costaba al rededor de 9 mil millones de pesos, y según algunos expertos, se necesitarían alrededor de otras 9 refinerías para poder revitalizar Pemex, el costo total de levantar esta infraestructura no es nada en comparación con la cifra de fuga de capitales que el gobierno no ha querido resolver. Por supuesto, hay grandes intereses en este tema.

Es que además es absurdo. México es un país petrolero, con grandes riquezas de petróleo y gas. Decir que no hay recursos para no trabajar esos hidrocarburos, es irriosrio. A lo largo de 70 años se pudo hacer, y no está relacionado con la globalización o los precios internacionales; es simplemente porque el estado mexicano se ha estado desmantelando paulatinamente.

Las protestas contra el aumento de los combustibles van a ser criminalizadas, y también hay que decir el "Pacto por México" que está avalando la privatización de los hidrocarburos, el alza de las gasolinas y el costo de la vida, va acompañado de una estrategia mediática. No hay que olvidar que los empresarios de los medios también forman parte de este Pacto por México, por lo que es normal ver una intención de criminalizar la legítima protesta Hay que estar muy pendientes, tanto fuera como dentro del país, de no caer en esta "doctrina del shock", sobre todo con miras a las elecciones que va a haber este año en estados tan importantes como el del que proviene Enrique Peña Nieto, y por supuesto con miras a las elecciones presidenciales de 2018 en las que se pretende cargar con el costo de las protestas sociales a Andrés Manuel López Obrador.
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