Blog del Narco

La historia de "El Comandante Juanito" No necesito correr porque traigo varios tiros para enfrentar al enemigo y para cubrir a un Chapito"

- 21:49:00
No hacía mucho tiempo que Joaquín El Chapo Guzmán había escapado del penal de Puente Grande en Jalisco; ya había celebrado con los suyos en Badiraguato su regreso después de haberse ocultado durante un tiempo en Nayarit, era de esperarse de igual manera el abrazo y bienvenida de parte de El Comandante para el niño que se convirtió en su patrón. Durante uno de los recorridos en sus campamentos clavados en la sierra de Sinaloa, tanto Guzmán y el pistolero  decidieron posar juntos para una foto que se acoplò al vasto archivo que documenta la constitución física del capo de capos mexicano. 

 Nacido el 26 de junio de 1939, Juan Gutiérrez Ortega fue oriundo del pequeño rancho que, con el respaldo de los humildes agricultores de la sierra de Badiraguato, puso por nombre La Tuna. Al pasar de los años, El Viejito como también le apodaban, ayudó levantar el lejano espejismo que significaba una sociedad organizada en el  pequeño rancherío, pero la realidad torcía aun màs que las esperanzas: en las montañas olvidadas  por Dios nadie prospera sin la ayuda de la ilegalidad, la cual se manifestaba con el cultivo, exportación y comercialización de las plantas malditas como la mariguana o la preciada goma del opio, precursor natural para la elaboración de la heroína.

El Comandante era una de las pocas cabezas que resaltaban en cuanto a producción de "mercancía" se refiere, pero ni el gobierno local, estatal ni mucho menos el federal intervinieron para que Juan pisara la cárcel; en aquellos tiempos -entre 1950 a 1980- el contrabando de drogas era bien visto por las autoridades mexicanas y estadounidenses, màs que nada por la demanda creciente de los veteranos de la II Guerra Mundial, la guerra de Corea y finalmente la de Vietnam. Pero llegó el momento en que la supuesta moralidad empezó a calar en las grandes urbes exigiendo de una manera natural a los gobiernos hacer algo respecto a las crecientes estadísticas de adictos a los estupefacientes.    

Varios capos empezaron a surgir pero también a caer conforme pasaba el tiempo; El Comandante siempre fungió en sus actividades ilícitas en un bajísimo perfil, sin tener la necesidad que casi es como requisito para cualquiera que se introduce al narcotráfico: una insaciable ambición por el poder. Es bien sabido que en el rancho La Tuna habita o habitó sin lugar a dudas la mayoría de los miembros del clan de los Guzmán-Loera, destacando uno de los primeros hijos del matrimonio entre Emilio Guzmán Bustillos y Consuelo Loera Pérez: Joaquín Archivaldo.   

Conociendo de su existencia, Juan sabía del potencial que cargaba El Chapo; las anécdotas de la flagelante y triste infancia del que ahora es el narcotraficante màs buscado del mundo eran narradas por su madre en las que revelaba la fascinación de Joaquín por obtener la vida de pequeños privilegios que tenia su padre cada vez que lograba vender la mariguana a los representantes de los traficantes de Cosalà, Sinaloa, como ser un fiel parroquiano de los bares del hermoso pueblito, los servicios de las sexoservidoras y una sonrisa de oreja a oreja. Claro, todo eso hasta que tenía que volver a La Tuna y esperar hasta la próxima cosecha. La astucia del joven Chapo lo llevó a originar la idea de cultivos independientes a los de su padre; un inteligencia maquiavélica que lo encaminó a donde ahora esta, provocando que Juan Gutiérrez jamás se le despagara cada vez que llegaba a la sierra separada por unos kilómetros al este de Culiacán, la capital de Sinaloa.  

Descrito como un hombre fiel a su esposa pero aun así "enamorado" (en una foto publicada en Facebook se le mira posando con dos voluptuosas mujeres), valiente y hasta filántropo para la comunidad que èl mismo participó en forjar, El Viejito se convirtió en uno de los miembros mas longevos del Cartel de Sinaloa, en la facción de Joaquín Guzmán.

Con unos lentes de Sol muy característicos de su persona e identificado como el encargado de una de las màs importantes células de sicarios al servicio de El Chapo Guzmán en el Triangulo Dorado (la unión montañosa entre Chihuahua, Sinaloa y Durango), El Comandante Juan protagonizó por lo menos dos episodios violentos que se inmortalizaron en corridos compuestos por los grupos de musica norteña Los Canelos de Durango y Los Alegres del Barranco, respectivamente. Las liricas de una de las canciones dicta un enfrentamiento entre los hombres de El Viejito y una banda rival que supuestamente había tomado por la fuerza el poblado de El Arroyo Seco, aproximadante a 80 kilómetros al noreste de la cabecera de Badiraguato. De acuerdo a la tercera estrofa de la balada titulada El Comandante Juanito, Gutiérrez Ortega recibió impactos de bala que lograron someterlo pero alcanzó la victoria con una ofensiva a sus rivales por medio de los disparos de una Colt .38 Súper.

El Comandante presumía de sus relaciones de amistad y atención con El Chapo, Mario Ismael Zambada García El Mayo y Alfredo Beltrán El Mochomo, aunque el grupo de los Guzmán y los Zambada terminó traicionando al clan Beltrán Leyva por llegar a considerarlos una amenaza màs. 

Exponiendo con orgullo el tener 18 cicatrices de balas en su cuerpo, la marca nùmero 19 puso fin a la leyenda de Gutiérrez Ortega a mediados del 2011 cuando en otra ofensiva ordenada por el mismo Guzmán Loera, resultó herido de muerte. 
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