Blog del Narco

Así trabaja el narco más activo

- 6:07:00
Fue presentado como líder de de un cártel y se le acusó de secuestro, homicidio, posesión de armas de uso exclusivo del Ejército, y delincuencia organizada.

Hace ocho meses, en febrero de este año, ocurrió en Acapulco una marcha de comerciantes ambulantes, taxistas y transportistas. Exigían a las autoridades la detención de El Deivi, El Charro y Juanito, tres líderes criminales del Cártel Independiente de Acapulco, CIDA.

Al día siguiente, un grupo criminal denominado Fuerzas Especiales Unidas de Acapulco, que se había dado a conocer en noviembre de 2015 al señalar a través de un grupo de mantas los presuntos nexos del CIDA con abogados y empresarios acapulqueños, y también con comandantes de la policía municipal, reaccionó colocando una nueva manta en la que señaló que el Cártel Independiente de Acapulco estaba detrás de esa marcha.

Las Fuerzas Especiales de Acapulco amenazaron ese día a “comerciantes y transportistas que se presten a apoyar a Teté Galeana, Pichi Galeana y El 14 Irving Magno”.

Al primero de los criminales señalados, José El Teté Galeana, lo había detenido la Policía Federal, al lado de dos personas, el 12 de febrero de 2013.

Galeana fue presentado como “el narco más activo de Acapulco”. Sus familiares dijeron que se lo habían llevado “sin orden de cateo y sin explicación”. “Entraron con violencia y lo sacaron”, declararon a medios locales.

Fue presentado como líder del Cártel Independiente de Acapulco. Se le acusó de secuestro, homicidio, posesión de armas de uso exclusivo del Ejército, y delincuencia organizada.

El día de su detención, taxistas, transportistas y vendedores ambulantes de organizaciones diversas, así como un grupo de jóvenes con el rostro cubierto con playeras, bloquearon con taxis y camiones urbanos la avenida principal de Acapulco.

Teté Galeana era señalado como uno de los lugartenientes principales del capo Arturo Beltrán Leyva. “Si La Barbie fue su brazo derecho, Galeana era el izquierdo”, informó un periodista del estado.

No se supo cuándo ni por qué razón “el narco más activo de Acapulco” fue liberado. Esto sólo lo supieron sus rivales de las Fuerzas Especiales Unidas de Acapulco, quienes comenzaron a dejar su nombre en narcomensajes que lo señalaban como responsable del río de sangre que ha convertido a Acapulco en la ciudad más peligrosa del país, y hoy la ubica como la cuarta más violenta del mundo.

A lo largo de 2016, mantas y cartulinas narraron, a su oscuro modo, los pasajes de una guerra. En mayo, el cadáver de una joven descuartizada a la que sicarios del Cártel Independiente de Acapulco se habían llevado, fue arrojado en una calle de la colonia 6 de enero. “Esto me pasó por chiva”, decía una cartulina abandonada junto al cuerpo.

Firmaban “El Memo y El Capuchino, al 100 con el señor Teté Galeana y Pichi Galeana”.

Cinco meses más tarde, y en un clima de ejecuciones continuas, los narcomensajes seguían apareciendo. Algunos de ellos, colocados a la salida del Maxitúnel, responsabilizaron al CIDA de la ejecución de dos soldados del Ejército Mexicano que fueron “levantados” en las inmediaciones del mercado central y cuyos cadáveres aparecieron envueltos en sábanas.

Según la cartulina, los responsables “de aver levantado a los dos militares en el mercado” eran “Teté Galeana, Pichi Galeana, Memo alias El Vari, José Ángel Islas, El Capuchino, apollados por el penal de las cruzes”.

Un cuerpo abandonado en pedazos en un tramo de la autopista México-Acapulco, señalaba: “Ahí está tu gente Teté Galeana y Pinchi Capuchino 14, así van a quedar tú y toda tu gente”.

Acapulco alcanzó una tasa de 104.73 homicidios por cada cien mil habitantes. Contabilizaba 733 asesinatos hasta septiembre.

Hace unas semanas circuló un video en el que un encapuchado, supuestamente el propio Galeana, se deslinda de la violencia que ha explotado en el puerto: explica que salió de la cárcel el 16 de junio de 2015 “y desde entonces no he pisado Acapulco”.

Allá ignoran si el video es real o no. Como siempre, lo único cierto son los muertos. Y mientras el gobierno municipal ha sido acusado en repetidas ocasiones de tener nexos con el narcotráfico, al gobernador el estado se le deshace entre las manos.

No hay quien explique cómo y por qué obtuvo la libertad “el narco más activo de Acapulco”. No hay quien detenga el horror que sacude al puerto.

Solo hay unas narcomantas. Y la tasa de homicidios más alta de México.
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