Blog del Narco

En los 90 EU apresó al ‘Mencho’ y al ‘Cuini’… pero los dejó ir

- 14:39:00
Estados Unidos sabía que Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del cártel Jalisco Nueva Generación, y su socio y cuñado, Abigael González Valencia, alias El Cuini, líder de Los Cuinis, cuyos hombres han incendiado Jalisco en semanas y horas recientes, traficaban droga desde los noventa.

De hecho Estados Unidos los apresó y el sistema judicial de ese país… los liberó.

En 1994 Oseguera Cervantes, “envuelto significativamente en actividades de tráfico de droga”, fue sentenciado en una corte federal en California (la del distrito norte) acusado de “conspiración para distribuir heroína” en Estados Unidos, según se desprende de documentos del Departamento del Tesoro.

El delincuente estuvo “cerca” de tres años en prisión y quedó libre. Regresó a México y “volvió al tráfico de drogas”, reporta el gobierno estadunidense. Y aquí, en México, gracias a esa libertad, formaría el cártel de Jalisco Nueva Generación.

González Valencia, capturado en febrero pasado por autoridades mexicanas, se dedicaba “desde los noventa al tráfico de metanfetaminas”, se asienta en documentos del Departamento del Tesoro. Formaba parte de “una facción del cártel del Milenio” dedicada al tráfico de cocaína y metanfetaminas, y también había sido capturado en Estados Unidos en mayo de 1996, igualmente en California, pero en noviembre de ese año fue dejado en libertad condicional gracias al pago de una fianza de $80 mil dólares, a pesar de que fue acusado de “manufacturar, poseer y distribuir metanfetaminas en Fresno y Madera, en California, según documentos de la corte federal del distrito este de California. De acuerdo con información, aparentemente llegó a un acuerdo con la fiscalía y se declaró culpable.

La fianza la pagaron quienes se identificaron ante la corte como Miguel Pimentel, Aída Pimentel, Edén Godínez y María Godínez.  

Nueve años después, el 28 de abril de 2005, el criminal tenía que haberse presentado ante la corte para recibir sentencia, pero no lo hizo. Gracias a la libertad granjeada por la fianza, González Valencia volvió a México para crear el cártel de Los Cuinis y asociarse más tarde con su cuñado y líder de Jalisco Nueva Generación. 

Años después, al menos desde el 1 de noviembre de 2013, el gobierno de Estados Unidos sabía ya de la peligrosidad de ambos cárteles y debido a ello denunció judicialmente a sus dirigentes por ser “los principales líderes de empresas criminales”. Así se desprende de una denuncia interpuesta por Washington en la corte federal del distrito de Columbia  contra Oseguera Cervantes y González Valencia.

En marzo del año pasado fueron imputados en esa corte por “conspiración para distribuir cocaína y metanfetaminas con el fin de importarlas a Estados Unidos”.

En el expediente de la corte se dan detalles del poder y peligrosidad de ambos sujetos y sus cárteles, advertencias que el Tesoro y la embajada de Estados Unidos retomaron en abril pasado.

En la introducción de la acusación contra ambos sujetos se dice que el cártel de Jalisco Nueva Generación “es una fuerza dominante en el tráfico de narcóticos en los estados de Jalisco, Colima, Veracruz y otros”. Se detalla que mantiene una alianza cercana con Los Cuinis, con quienes “comparte el comercio de drogas ilegales”.

Ambos cárteles, según lo asentado en la denuncia, son “responsables” de transportar múltiples toneladas de cocaína desde Colombia y otros países de América del Sur hacia México. Desde aquí “facilitan” su transportación hacia Estados Unidos y “otros destinos”. También son acusados de la distribución de “múltiples kilogramos” de metanfetaminas hacia Estados Unidos “y otros destinos”.

Según la denuncia, ambos cárteles han llevado a cabo “numerosos actos de violencia, incluyendo asesinatos, asaltos, secuestros y tortura”. Para realizar esas actividades —se advierte— portan armas de grueso calibre.

También se refiere en los documentos que ambos grupos han cometido actos de violencia contra servidores públicos que “se niegan a trabajar con ellos”. En México, a los dos cárteles se les imputan asesinatos de alcaldes y hasta del homicidio del ex secretario de Turismo de Jalisco, Jesús Gallego Álvarez. 

González Valencia, conocido en Estados Unidos como El Jefe o El Cachetes, y que también se ha identificado como “Luis Ángel Gómez-Flores o Jonathan Paul Tak-Toledo”, así como Oseguera Cervantes, El Mencho, fueron acusados en ese reporte de haber obtenido más de $10 millones de dólares en 12 meses por “manufactura, importación y distribución” de cocaína, mariguana y metanfetaminas en Estados Unidos, además de actividades similares en México, Guatemala, Ecuador, Australia y Colombia.

La acusación engloba actividades ilícitas que cometieron durante 2000, 2005, 2007, 2009, 2013 y 2014.

Se les acusa de conspiración internacional para distribuir cocaína y metanfetaminas desde 2000.

Y a partir de 2005 se les señala por portar armas para realizar actividades de tráfico de drogas.  

En 2007 se les acusa de transportación de cocaína en Colombia, Guatemala, México y Estados Unidos.

En 2009 se les acusa de lo mismo entre Ecuador, México y Estados Unidos.

En junio de 2013 son señalados por transportar metanfetaminas entre México y Estados Unidos. En noviembre de 2013 se les imputa tráfico de cocaína de México hacia Estados Unidos.

En enero de 2014 se les adjudica distribución de metanfetaminas entre Australia, México y Estados Unidos.   

Entre enero de 2000 y 2014, según la denuncia, conspiraron para realizar asesinatos en los que murieron “una o más personas”.

El pasado 8 de abril, el Departamento del Tesoro alertó que el cártel de Jalisco Nueva Generación ha aumentado su poderío en todo el planeta, ya que ha desarrollado y fortalecido “vínculos con otras organizaciones criminales de Estados Unidos, América del Sur, África, Europa y Asia”. En México ha “impactado” a organizaciones como la de Los caballeros templarios y Los Zetas, con lo cual “ha sido capaz de aumentar su tráfico de drogas, riqueza e influencia”.

El 19 de abril, la PGR reconoció por primera vez que el cártel se convirtió en el “más peligroso” del país, con presencia en Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Nayarit, Guerrero, Morelos, Veracruz y la capital.


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